El ser humano siempre ha considerado la tierra como su casa. Desde la antigüedad se ha considerado a la tierra como el centro del universo, hogar inexpugnable de la raza humana.
Aun con teoría heliocéntrica, y demás posteriores hipótesis de la estructura del universo, nunca, hasta el siglo XX el ser humano se ha plantado el hecho de que su hogar pueda dejar de serlo para siempre y no tenga posibilidad de evitarlo.
Que nos estamos cargando el planeta ya no es una conjetura o una teoría sino un hecho. La Tierra no puede soportar el ritmo de crecimiento, contaminación y destrucción que provoca el ser humano, y en un tiempo recursos como el agua, serán un bien escaso.
Pero por si fuera poco, “recibimos” ayuda externa. Tenemos la amenaza latente y nada desdeñable de los meteoritos, que por probabilidad tienen que caer en la Tierra, más tarde o más temprano. Y el sol, nuestro calefactor universal se acabara por extinguir, le queda tiempo, es evidente, pero acabara por apagarse. En ese proceso, se hinchara progresivamente, tragándose planetas (Venus y Mercurio muy probablemente) y hará aumentar la temperatura de la Tierra hasta hacerla inhabitable.
Es, por lo tanto huir nuestra única opción.
En un futuro, bastante lejano es posible que poseamos la tecnología suficiente para fletar naves con capacidad para una cantidad considerable de personas, y sobre todo, que esas naves puedan viajar por el espacio a una velocidad relativamente (nunca mejor dicho) rápida y una distancia considerable.
A partir de ahí, hay varias opciones posibles.
Una consistiría en “terraformar” o hacer habitable un planeta que reúna unas características mínimas (presencia de agua, temperatura tolerable como requisitos básicos; si hubiera una atmosfera decente con oxigeno sería bastante mejor, pero no es indispensable) y a partir de ahí, fundar colonias humanas, dependiendo del tipo de planeta, bajo techo o no, en las que se pudiera continuar la vida humana.
La otra opción sería diseñar las naves, de tal modo que estas pudieran servir de hogar a los humanos, siendo totalmente autosuficientes. No sería un futuro muy agradable, pero satisfaciria la curiosidad y la supervivencia humanas.
Ambas opciones suenan a ciencia ficción, pero a veces hay que pensar mas allá del presente (o del pasado como hace gran parte de la población) y ver que nos puede deparar el futuro y como hacerle frente. No ganamos nada quedándonos de brazos cruzados.
Hemos de evitar, no obstante, estos hechos en la medida de lo posible. Lo del sol no se puede evitar, pero por ejemplo en un futuro próximo sí estamos capacitados para desviar meteoritos, y desde luego lo estamos ahora para evitar el esperpento climático que estamos fraguando.